FICHA
TÉCNICA
Título: Maldito Romeo
Título original: Bad Romeo
Saga a la que pertenece: Starcrossed 1
Autora: Leisa Rayven
Editorial: Suma
Nº de páginas: 462 págs
ISBN: 9788483659243
SINOPSIS
Ella era la niña buena a la que le gustaba actuar. Él era el
chico malo del campus. Pero su elección para representar juntos Romeo y Julieta
lo cambió todo. Al igual que los personajes que encarnaban sobre el escenario,
el épico romance de Cassie y Ethan parecía ser cosa del destino. Hasta que
terminó en tragedia cuando él le rompió el corazón.
Ahora han triunfado en Broadway, donde volverán a coincidir como
pareja protagonista, y sus apasionadas escenas les obligan a enfrentarse a los
dolorosos recuerdos y a los excitantes momentos de su romance universitario.
Para Ethan, perder a Cassie ha sido el mayor error de su vida. Pero, a pesar de
que Ethan fue su primero y único amor, ella no está dispuesta a perdonar.
El problema es que, cuando se trata del corazón, a veces las
cosas que no son buenas para nosotros resultan ser las más irresistibles.
RESEÑA
En esta ocasión os traigo un libro que aunque cuando leí la
sinopsis me llamó mucho la atención, al final me ha defraudado bastante.
Nuestra historia nos presenta a Cassie y a Ethan, dos actores
que, tras seis años, vuelven a reencontrarse en un escenario.
Se conocieron en la universidad, cuando coincidieron en las
clases de arte dramático. Una historia bastante típica pero que es de las que
me encanta.

Por otro lado tenemos a Ethan, “el chico malo”, lleva tres
años haciendo las audiciones para entrar en la prestigiosa universidad y,
cuando por fin lo consigue, no cuenta con el apoyo de su padre, lo que genera
grandes tensiones en su familia.
Desde el primer momento tanto sus profesores como sus
compañeros, notaron la gran química que había entre ellos, lo que llevó a que
fueran elegidos como Romeo y Julieta en la
obra del curso.
El ser los protagonistas hace que se vayan conociendo y que
esa química pase del plano físico al emocional, haciendo que se vayan
enamorando el uno del otro. Pero Ethan no está dispuesto a ir más allá. Tiene miedo
de hacer daño a Cassie con el oscuro pasado que lleva a cuestas, pero al final
es inevitable que ambos sufran.
Este reencuentro, a pesar del tiempo que ha pasado, reabre
las heridas y, a pesar de la insistencia de Ethan por reconquistarla, Cassie no
se lo va a poner nada fácil. Sabe como es Ethan y no quiere que le vuelva a
hacer daño, por eso, antes que acceder a su corazón, tendrá que recuperar la
confianza que ella un día depositó en él.
Dos personas completamente distintas que nos demuestran que,
por mucha química que haya son necesarios muchos más aspectos para poder
mantener una relación.

En este libro, la autora va alternando entre momentos de la
actualidad y flashbacks de los momentos en los que se conocieron y fueron
forjando esa relación, con sus alegrías y sus discusiones. Sin duda, debo
reconocer que he disfrutado mucho más con los viajes al pasado que con el
presente.
Otro de los puntos bastante interesantes ha sido la turbia historia
de Ethan, un pasado tormentoso que la autora nos ha permitido poco a poco ir
conociendo más en profundidad a este protagonista que tiene un magnetismo
especial.
Algo que me encantó, es como, a pesar de lo rotos que están
ambos personajes, buscan la manera de salir adelante y superar cada situación.
A pesar de ser una historia intensa, se me ha hecho un poco
larga y pesada en algunos pasajes, como si la acción apenas avanzara. Con unas
300 páginas, el libro hubiera quedado perfecto. Creo que eso ha sido lo que más
me ha desencantado de la novela, la lentitud con la que la autora nos narra
algunos momentos.
Por lo demás no tengo ninguna queja: la protagonista es una
chica real que no se deja manipular y la relación tiene mucha veracidad, no es
para nada una típica historia romántica de final feliz.
FRASES FAVORITAS
Oigo la voz de mi madre en la cabeza: «Una dama no suda,
Cassie. Resplandece».
En ese caso, mamá, estoy resplandeciente como una cerda.
—¿Y sabes lo que más me revienta? —pregunta, apuntándome con
el dedo—. Que siempre que estás conmigo eres la persona más dogmática del puto
planeta y no paras de intimidarme con tus opiniones, quiera oírlas o no. Pero
en cuanto te mezclas con esos capullos de clase, te vuelves una puta pelele.
Tienes tal paranoia con que te acepten que te conviertes en un borrego que se
limita a balar con la manada. Me dan ganas de abofetearte porque olvidas todo
lo que te hace ser una tía simpática, divertida y… Cassie, te conviertes en una
especie de Autobot complaciente que intenta ser lo que la puta gente espera en
vez de ser tú misma.
Está tan alterado que jadea. No tengo nada que decir porque
él lo ha dicho todo. Nadie me ha conocido tan a fondo jamás como para ponerme
los puntos sobre las íes, y supongo que el hecho de que esté tan disgustado
significa que en realidad… le importo.
Kafka lo explicó maravillosamente: «Tenéis el poder de derretir
el hielo de nuestro interior, de despertar células dormidas, de hacernos sentir
plenamente vivos, más humanos, más individuos y al mismo tiempo más conectados
los unos con los otros».
—Me he portado como un imbécil rematado desde el mismo día
que nos conocimos.
—Ya.
Apoya la frente contra la mía al tiempo que sus manos
recorren mi espalda.
—Te he apartado de mi lado una y otra vez. Sin embargo,
¿todavía deseas que te bese?
—Ya lo creo.
Posa las manos con delicadeza sobre mis caderas y dice en voz
baja y entrecortada:
—¿Es que no ves lo jodido que es esto? ¿Lo mal que lo
pasarías conmigo?
—Lo sé —contesto, incapaz de apartar los ojos de su boca—,
pero ¿lo deseas o no? ¿Me… deseas?
Dilo ya. Por favor.
Vuelve a tragar saliva y musita:
—Joder, sí.
Esta es la sensación que produce el amor: que ya no eres tu
propio dueño; que te arrastra de lo que sabes a lo que sientes.
Lo nuestro nunca se acabó. Lo sabes tan bien como yo. Ni siquiera
cuando yo me encontraba viajando por medio mundo y me odiabas a muerte. Ahora
lo puedes sentir entre nosotros. Y cuanto más cerca estamos, más se palpa. Eso
es lo que te asusta.
—¡¿Crees que eres algo práctico?! —Se queda mirándome unos
instantes, tan cabreado que no puede articular palabra—. ¡Qué coño vas a ser
algo práctico! ¡Práctico habría sido no conocer a una chica que me hace perder la
chaveta! ¡Práctico sería que fuera capaz de concentrarme en el curso en el que
me ha costado tres putos años matricularme sin distraerme constantemente por lo
mucho que te necesito! ¡Seas lo que seas, Taylor, lo que desde luego no eres es
algo práctico!
El que nunca ha visto el paraíso no sabe lo que se pierde.
En algún lugar de ahí dentro, el fuego de mi amargura
chisporrotea y se apaga. Es una sensación extraña porque es lo único que me
impulsaba a seguir adelante cuando ninguna otra cosa lo hacía y sin ella me
siento expuesta en el peor de los sentidos. Débil, vulnerable y más frágil que
el cristal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario