lunes, 3 de octubre de 2016

Reseña Mi primer beso

FICHA TÉCNICA



Título: Mi primer beso

Título original: The kissing booth

Autora: Beth Reekles

Editorial: Destino

Nº de páginas: 397 págs

ISBN: 9788408123293





SINOPSIS
Te presentamos a Rochelle Evans: bonita, popular… y nunca la han besado.
Te presentamos a Noah Flynn: chulo, inconstante… y un ligón total. Además es el hermano mayor del mejor amigo de Rochelle.
Todo empieza con una caseta de feria durante una fi esta en el instituto: se anuncian besos a $2… Y lo que debiera ser un beso inocente se convierte en una tórrida chispa que prende en Rochelle y Noah. 
Pero ¿será ésta una romántica historia de amor o acabaran los dos con el corazón roto?


RESEÑA
Sin duda, a este libro desde ya, le voy a dar las 5 estrellas. En menos de 12 horas me lo he leído entero, porque me ha enganchado y mucho.
La historia no es algo sobre lo que no se haya escrito nunca: chica buena conoce a chico malo, lo habitual.
En este caso, Rochelle, la niña buena, es una de las personas más populares de su instituto, junto con su mejor amigo Lee Flynn. Se llevan bien con todo el mundo y todos les quieren.
Por otro lado, encontramos a Noah Flyn, un chico que lleva formando parte de la vida de Rochelle desde siempre y por el que ella estuvo colada en su día, por lo que cuando esa chispa salta entre ambos en la caseta de los besos, todos esos sentimientos que se suponía que ya no existían vuelven a reaparecer. Empiezan los encuentros furtivos, los besos a escondidas y el mentir a todo el mundo.
Es una de esas historias que dices “jo, me gustaría que me pasara a mí”, a pesar de los altibajos, porque es muy bonito ir viendo como el Playboy del instituto deja de ser un mujeriego y abre su corazón a la persona que más le importa.
Este chico nos muestra que esa fachada que todos en el instituto conocen es eso, una simple fachada, que luego es un trocito de pan que se preocupa por Rochelle, incluso antes de que si quiera tengan nada, solo por el hecho de que es una persona que le importa.
Está escrito desde el punto de vista de Rochelle, lo cual debería contarnos la historia con un punto de vista femenino y lleno de cursilerías, pero sorprendentemente no. Lo hace todo de una manera “objetiva” por llamarlo de alguna forma, porque te va contando los hechos y la mitad de las veces intuyes más lo que puede pasar por la imaginación que le echas que por lo que te cuenta la propia protagonista, que muchas veces no se da ni cuenta de lo que pasa a su alrededor. Esto puede ser principalmente porque se ha criado con su padre, su hermano Brad, Lee, Noah y como única cara femenina, la madre de los hermanos Flynn. Ese toque de realidad que le da Beth Reekles al no hacer la historia lo más cursi del mundo creo que es lo que más engancha, eso y querer saber cuándo se va a dar cuenta de lo que ya nos hemos dado cuenta los lectores y lo que ven tanto sus amigos como compañeros de instituto.

FRASES FAVORITAS
No debería gustarme. No podía gustarme. Éramos demasiado diferentes; todo eso estaba mal. Por no hablar de cómo iba a mirar a Lee y decirle que me había liado con su hermano.
Pero... me gustaba estar con él así. Me gustaba lo que sentía al besarlo; la sensación de sus brazos rodeándome; la sonrisa en sus ojos cuando discutíamos sobre grupos de música. Era agradable estar así con Noah. Como si fuera algo natural.

Se dice que la persona de la que te enamoras es con la que pasarás toda la vida; la persona que sabrá tus secretos más ocultos y oscuros, y que aun así te amará, la persona que sabe exactamente qué decir para hacerte reír o sonreír o sentirte mejor. Ésa será la persona sin la que, pase lo que pase, no podrás vivir.

No todas las relaciones van a durar para siempre; eso sólo pasa en los cuentos de hadas. Quizá me enamoraría cien veces antes de encontrar a la persona con la que querría pasar el resto de mi vida, y quizá esa persona sería Noah, o quizá no. Sabía que tal vez lo nuestro tendría que acabar, y no quería, pero si pasaba, lo superaría.
Tal vez sería la que acabara con el corazón roto, esperando a que algún otro chico me lo volviera a sanar; pero hasta entonces, estaba satisfecha de seguir enamorada de Noah, aunque él estuviera en Boston. Vivía el presente.
Quería que durara para siempre: la romántica perdida que había en mí aún no había muerto.